Arqueólogos descubren tumbas en la antigua Nubia

El sitio arqueológico de Sedeinga se encuentra en Sudán, a cien kilómetros al norte de la tercera catarata del Nilo, en la costa occidental del río. Conocido especialmente por ser el hogar de las ruinas del templo egipcio de la reina Tiye, esposa real de Amenhotep III, el sitio también incluye una gran necrópolis que contiene sepulcros de los reinos de Napata y Meroe (siglo VII a. C. – siglo IV d. C.), una civilización que mezcla tradiciones locales e influencias egipcias. Las tumbas, estelas y dinteles acaban de ser desenterradas por un equipo internacional dirigido por investigadores del CNRS y la Universidad de la Sorbona, en el marco de la Sección Francesa de la Dirección de Antigüedades del Sudán, cofinanciado por el CNRS y el Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos. Representan una de las mayores colecciones de inscripciones meroiticas, la lengua más antigua del África negra actualmente conocida.

La necrópolis de Sedeinga se extiende a lo largo de más de veinticinco hectáreas y alberga vestigios de al menos ochenta pirámides de ladrillo y más de cien tumbas, que datan de los reinos de Napata y Meroe (siglo VII a. C. – siglo IV d. C.). Los programas de investigación llevados a cabo desde 2009 se han centrado en la cronología de la construcción de esta necrópolis, lo cual es difícil, ya que queda muy poca información histórica sobre esta civilización. Los investigadores han demostrado que la mayoría de las pirámides y tumbas son edificios que datan de la época del reino de Napata y que más tarde fueron modificados por los meroíiticos. Así pues, estos cambios se efectuaron cinco siglos después de la construcción inicial en el lugar, que los meroíticos completaron con nuevas capillas construidas en ladrillo y bloques de arenisca en el lado occidental de las pirámides, y que estaban destinadas al culto de los difuntos. Esta práctica fue particular de los napatenses y los meroíticos, que verdaderamente reverenciaban los monumentos del pasado, a diferencia de sus vecinos egipcios.

En la superficie se han descubierto piezas de arenisca decoradas, como estelas, dinteles y marcos de puertas, que constituyen magníficos ejemplos de arte funerario meroita. Por ejemplo, los pigmentos -principalmente de color azul- se han conservado en una estela que se encuentra acostada de lado. Esto es raro en objetos de este tipo, que típicamente están sujetos a los caprichos del tiempo. Otro hallazgo excepcional: un dintel de capilla que representa a Maat, la diosa egipcia del orden, la equidad y la paz. Esta es la primera representación existente de esta diosa que la representa con características africanas.

Durante la última campaña de excavación a finales de 2017, los investigadores descubrieron una estela en nombre de la dama Maliwarase. La estela establece su parentesco con los notables de Nubia (en el norte del reino de Meroe): era la hermana de dos grandes sacerdotes de Amón, y uno de sus hijos ocupaba el cargo de gobernador de Faras, una gran ciudad que bordeaba la segunda catarata del Nilo. Los arqueólogos también han desenterrado un dintel inscrito con cuatro líneas de texto que describe al dueño del sepulcro, otra gran dama, Adatalabe. Ella provenía de un ilustre linaje que incluía a un príncipe real, miembro de la familia reinante de Meroe. Estas dos estelas escritas para mujeres de alto rango no son ejemplos aislados en Sedeinga. En la sociedad meroita, en efecto, son las mujeres las que encarnan el prestigio de una familia y transmiten su herencia.

Todos estos descubrimientos hacen avanzar nuestro conocimiento de la civilización meroitica, nacida de la mezcla cultural entre Egipto y el África negra que todavía hoy caracteriza a Sudán. Estos objetos funerarios representan la mayor colección de textos Meroíticos, el idioma más antiguo del África negra, escritos en caracteres que fueron tomados prestados del antiguo egipcio.

Fuente original: http://popular-archaeology.com/issue/winter-2018/article/archaeologists-unearth-tombs-in-ancient-nubia

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