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En colaboración con la iniciativa Place and the People, fundada por la egiptóloga Fatma Keshk, Ahram Online lanza una serie de artículos sobre las mentes egipcias que descifraron y salvaguardaron el patrimonio intangible del antiguo Egipto para las generaciones venideras.

La serie comienza con el primer conservador egipcio del Museo Egipcio de El Cairo y el autor del primer diccionario del Antiguo Egipto, Ahmed Kamal Pasha (1851-1923).

En una entrevista con Abdel-Hamid Kamal, su nieto, Ahram Online se adentra en la vida de este icono único y en todo el patrimonio inmaterial que salvaguardó a lo largo de su vida y más allá.

Sentados cómodamente junto a una pila de viejos álbumes y un libro, Kamal y su esposa nos adentraron en la vida de Ahmed Pasha Kamal, desde sus inicios.

“Lo que sé de él, o lo que mi padre me contó de él, es que era muy educado, muy religioso, muy egipcio y un hombre muy serio, y así lo asumimos”, ríe Kamal, añadiendo que “su nombre era Ahmed Hussein Ahmed, pero en la escuela le llamaban Kamal (que significa perfección) porque reflejaba la perfección al combinar su gran ética y su conocimiento”, añadió.

“Ahmed Kamal Pasha descubrió la caché de momias de 1881 en Deir Al-Bahari, Luxor, las mismas momias que acaban de ser transportadas desde el Museo Egipcio de Tahrir al Museo de la Civilización Nacional hace unos días”, explicó la egiptóloga Fatma Keshk, señalando que fue el único egipcio en la comisión enviada por el Ministerio de Antigüedades de la época para intentar resolver el enigma de muchas joyas egipcias antiguas que aparecían y estaban a la venta en esa época. Ahmed Kamal consiguió conocer el origen y condujo las momias a buen recaudo hasta los antiguos locales del Museo Egipcio de Boulaq. Esta incidencia fue el tema principal de la película del gran director de cine Shady Abdel-Salam, Al-Momya (La noche de los años, 1967).

“El actor Mohamed Khairy interpretó el papel de Ahmed Kamal Pasha en Al-Momya, que era el único egiptólogo del comité al que se le asignó la tarea de realizar investigaciones y descubrir la historia de la existencia de muchas joyas reales egipcias antiguas en la orilla oeste de Luxor. Este comité, en colaboración con la policía egipcia, consiguió descubrir el comercio ilegal de antigüedades que llevaba a cabo la familia de Abdel-Rassoul en Al-Qorna, en la orilla oeste de Luxor, ya que fueron ellos quienes descubrieron el caché de las momias allí y solían llevarse las joyas con las momias y venderlas”, señaló Keshk.

“Cuando estaba en la Escuela de Taghizeia, se interesó por la egiptología al tiempo que todos los (científicos) franceses controlaban todos los puestos estratégicos del Ministerio de Antigüedades por aquel entonces. Así que asistió a la Escuela de Al-Lisan Al-Masry Al-Qadim (la escuela de la antigua lengua egipcia), que le abrió los ojos sobre la grandeza de la antigua lengua egipcia”, recordó Kamal. Sin embargo, cuando se graduó, lo destinaron como traductor de lengua francesa en el Ministerio de Educación y luego como profesor durante 20 años.

“Durante 20 años esperó trabajar en el Ministerio de Antigüedades, hasta que finalmente, durante el reinado del jedive Ismail, hubo una vacante y lo aceptaron porque el jedive Ismail animaba a los egipcios a trabajar en las antigüedades. Así que le asignaron el puesto de kateb (empleado de antigüedades) en el ministerio y desde aquí destacó. De vuelta Maspero, el jefe del departamento de antigüedades, admiró su brillantez y sus conocimientos y su francés, y entonces le ascendieron y se convirtió en el primer conservador del Museo Egipcio”, explicó Kamal.

“Ahmed Kamal destacó en varios niveles”, añadió Keshk. “Fue uno de los primeros en estudiar en la primera escuela superior de antigüedades de Egipto, una universidad fundada por el científico alemán Heinrich Carl Brugsch en 1869 en Egipto. De los 12 alumnos que estudiaron allí, Ahmed Kamal destacó y el científico alemán le apoyó pero no pudo encontrarle un trabajo directo en las antigüedades. Según numerosos recursos, esto ocurrió debido a la discriminación que los extranjeros en Egipto practicaron contra él porque querían monopolizar este campo. No tenemos pruebas, pero podría ser el hecho de que este campo era bastante nuevo en Egipto y el mundo y Egipto estaban en la fase de pre-ocupación de 1870. El poder político de Egipto era débil y había muchos extranjeros viviendo allí en esa época y ellos controlaban el campo de las antigüedades. Así que no creo que fuera fácil para ellos aceptar que un egipcio trabajara con ellos. Sin embargo, Ahmed Kamal siguió esforzándose hasta que le asignaron un trabajo en el Museo Egipcio en 1880 en las instalaciones de Boulaq del Museo Egipcio”, añadió Keshk.

“Creo que tenía una forma de pensar muy progresista. A diferencia de los especialistas en antigüedad, que se pasaban años hablando entre ellos o con gente especializada pero no se dirigían al público, él se dirigía al público con escritos e investigaciones publicadas en árabe y francés en el siglo XIX”, señaló.

“Realizó excavaciones en Luxor y Guiza y escribió varios libros sobre este tema; 25 libros en árabe y 12 en francés. Entre sus logros más importantes, pasó 20 años antes de su muerte escribiendo el Diccionario del antiguo Egipto, que tradujo del vocabulario del antiguo Egipto al árabe y luego al francés”, añadió Kamal.

Cada uno de los 22 volúmenes se centra en una letra del alfabeto. Fue escrito a mano. Para ser más exactos, quien lo escribió fue su hija mayor. Ahmed Kamal dedicó el diccionario al rey Fouad, que le dio el título de “Pasha” por su gran esfuerzo.

Kamal murió poco después. El diccionario nunca se publicó y permaneció en poder de su nieto todos esos años hasta que el año pasado el Ministerio de Cultura egipcio lo escaneó e imprimió. Sin embargo, la familia entregó los borradores originales a la Biblioteca de Alejandría, donde actualmente se está digitalizando para que sea accesible al público.

Una de las citas favoritas de Ahmed Kamal estaba en el texto que tradujo del antiguo Libro de los Muertos egipcio. Dice así:

“Vosotros que os habéis ido, volveréis. Tú que duermes, te levantarás de nuevo. Tú que te vas, resucitarás. El honor será tuyo en el cielo y su gloria, en la Tierra y su inmensidad, y en los mares y su profundidad”.

Fuente original: https://english.ahram.org.eg/News/408961.aspx