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Un análisis de estatuillas de bronce que datan de uno de los periodos de división e inestabilidad del antiguo Egipto muestra que, durante esa época, los faraones seguían importando cantidades ingentes de cobre de los desiertos del sur del actual Israel y Jordania.

La investigación aporta información sobre un periodo menos explorado de la historia de Egipto y del Mediterráneo, que siguió al colapso de las principales civilizaciones al final de la Edad de Bronce, hace unos 3.200 años. Los investigadores señalan que, incluso en esta supuesta “edad oscura”, los vínculos comerciales internacionales no se cortaron del todo y, de hecho, contribuyeron a impulsar los cambios artísticos y culturales en Egipto.

El estudio, publicado esta semana en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, se centra en cuatro piezas funerarias datadas en torno al año 1010 a.C. y desenterradas en Tanis, una ciudad del delta del Nilo que sirvió de capital del faraón en aquellos tiempos difíciles. Las estatuillas forman parte de la colección del Museo de Israel en Jerusalén y fueron analizadas por los conservadores del museo con la ayuda de investigadores de la Universidad de Tel Aviv y del Servicio Geológico de Israel.

Las figurillas de bronce son ushabtis, estatuillas momificadas estilizadas que solían colocarse en las tumbas del antiguo Egipto. Estaban destinadas a servir al difunto en la otra vida, explica Shirly Ben-Dor Evian, conservadora de arqueología egipcia del Museo de Israel. Como llevaban inscrito el nombre de su señor o señora, sabemos exactamente a quién estaban dedicadas, lo que permite a los arqueólogos datarlas con cierta precisión.

Uno de los ushabti llevaba el nombre del faraón Psusennes I; un segundo pertenecía a su esposa Mutnodymet y dos más a uno de los generales del rey, cuyo nombre, Uendyebaendyedet.

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Los investigadores realizaron pequeñas perforaciones en los ushabtis para analizar los isótopos del plomo encontrados en las figurillas, que están hechas principalmente de cobre. Los depósitos de cobre contienen trazas naturales de plomo, y la mezcla variable de isótopos de este elemento puede indicar a los investigadores la procedencia del metal, explica el profesor Erez Ben-Yosef, arqueólogo de la Universidad de Tel Aviv y experto en metalurgia antigua.

Los isótopos de plomo de las cuatro figurillas eran compatibles con antiguos yacimientos de cobre en el valle de Arava, que se extiende a lo largo de la actual frontera sur de Israel y Jordania.

Los arqueólogos conocen e investigan desde hace décadas dos grandes explotaciones mineras en esta región: una en el Wadi Feynan de Jordania y otra en Timna, en el extremo sur de Israel.

¿Quién manda aquí?

Estos yacimientos de producción de cobre han dado lugar a importantes hallazgos, como tejidos poco comunes y restos de suculentos alimentos con los que se alimentaban los artesanos locales, lo que sugiere que se trataba de una sofisticada operación puesta en marcha por una entidad estatal bastante avanzada.

Pero quién controlaba exactamente las minas en los siglos XI-X a.C. sigue siendo una cuestión muy debatida. Si nos…

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