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Las cartas personales siempre han sido importantes fuentes de información social e histórica. El antiguo Egipto no es una excepción. En comparación con otras fuentes originales, las cartas proporcionan una visión de la vida cotidiana del antiguo Egipto: la dimensión personal añadida. Las imágenes visuales de las paredes de las tumbas y los templos son una valiosa fuente de conocimiento. Sin embargo, al tratarse de una evidencia visual principalmente idealizada, no suelen ser capaces de ofrecer una visión de las propias personas, sus preocupaciones y los acontecimientos que ocurrían en sus vidas.

Las cartas son capaces de aumentar las representaciones visuales, revelando aspectos de la vida cotidiana relacionados con los problemas, las costumbres religiosas y los logros militares. Por ejemplo, en contraste con las imágenes idealizadas o pacíficas de burros trabajando, como las de la tumba del sacerdote Panhesy, se encuentra una carta de queja relativa a la devolución de un burro. Enviada por Dhutmose, guardián de la propiedad de Ramsés I, a Pairy, un supervisor de ganado, la queja se refiere a un burro de trabajo alquilado, concretamente al hecho de que el animal alquilado es ahora requerido por otra persona. Le dice a Pairy que le dijeron “que se lo diera a Dhutmose, pero no se lo dio”. La carta pone de manifiesto la costumbre de alquilar burros, dando vida a un problema real relacionado con un burro de trabajo y los conflictos entre personas…

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