Barry Kemp: El legendario egiptólogo que cambió la historia

A los 78 y con un enorme prestigio mundial, lleva cuatro décadas trabajando en Amarna, una de las regiones más fascinantes del Antiguo Egipto, y que ayudó a rescatar más tres mil años después. De visita en la Argentina por primera vez, el arqueólogo británico brindó charlas y compartió experiencias, con la humildad de los grandes maestros.

Del interminable Nilo al anchísimo Río de la Plata; de los vastos desiertos egipcios a estas verdes pampas; de la rutina de las excavaciones en Amarna al vertiginoso ir y venir por las calles de Buenos Aires, ciudad que recién conoció ahora, a sus jóvenes 78 años. Para el británico Barry Kemp todo es una aventura. Y su sed de conocimientos –insaciable de por sí– lo lleva a seguir buscando, indagando y nutriendo de revelaciones a todo el arco científico.

Para aquellos que no lo conozcan: Kemp, nacido en Birmingham en 1940, es un afamado arqueólogo especializado en Egipto. Para muchos, una leyenda viviente, profesor emérito de la Universidad de Cambridge y autor de varios textos que formaron a las nuevas generaciones. Gracias a la iniciativa del formoseño Juan Friedrichs –doctor en Artes Visuales y con amplia capacitación en egiptología, paleontología y museología–, Kemp visitó nuestro país y dio una serie de conferencias. Es que Friedrichs, que ya completó la friolera de diecisiete viajes a Egipto, es un apasionado de esa cultura.

“En 2001 fui por primera vez, como parte de un proyecto de la Universidad Nacional de Tucumán, para dibujar las paredes de una tumba. En 2012 hice un curso con Barry y como me destaqué en dibujo de planos, al poco tiempo me uní a su equipo de investigación. Siempre soñé con traerlo a la Argentina y por fin se dio”, cuenta Juan, pleno de satisfacción.

Desde hace 41 años, Kemp dirige los trabajos arqueológicos que se realizan en Amarna, la región donde se levantó la capital del Antiguo Egipto hace casi tres milenios y medio. Aquella ciudad a 600 kilómetros de El Cairo, que vio gobernar a la famosa Nefertiti, conservó gran parte de su estructura enterrada bajo el desierto. Y el minucioso trabajo de Kemp permitió acceder a distintas revelaciones, derribó mitos y cautivó al mundo.
Acompañado por su mujer, Miriam (arqueóloga alemana), disfrutó de Buenos Aires, visitó la Patagonia (siguiendo la huella de Darwin) y hasta fue distinguido como Huésped de Honor por la Legislatura porteña.

–Mister Kemp, ¿cómo comenzó su pasión por la egiptología?

–Mire, nací en 1940, en plena guerra. Mi padre se hizo soldado y fue enviado a Egipto. Estuvo mucho tiempo ahí –casi todo el conflicto bélico– y conoció mucho del país y su historia. Le mandaba postales a mi madre y esas fotos se convirtieron en parte de mi niñez. Un día, en la escuela nos pidieron hacer un trabajo sobre Egipto y usé esas postales. Empecé a leer más sobre el tema y algo se activó en mi cabeza. Desde entonces, aquella cultura me ha fascinado.

–Estudió en Liverpool.

–Sí, porque esa universidad tiene una tradición muy fuerte en cuanto a la egiptología, y una gran biblioteca. Estuve cuatro años ahí y luego apliqué para trabajar como profesor en Cambridge. Permanecí allí hasta 2007, cuando me jubilé. Fue una gran base para hacer trabajos de campo en Egipto. Desde joven me interesó el tema de las excavaciones, recolectar objetos, interpretarlos… En ese tiempo, Cambridge te daba muchas libertades para trabajar, siempre y cuando lo que hicieras fuera productivo. Desde 2007 no recibo la ayuda económica de la universidad, sino aportes privados. Y así sigo.

–Desde 1977 trabaja en Amarna. Tuvo que adaptar su vida a este trabajo tan poco común. ¿Se le hizo difícil?

–Cuando era joven sí, porque tenía una familia, tres hijas… Se enojaban cuando tenía que viajar. Ahora soy grande, ellas también, y sólo vuelvo a Inglaterra para verlas, tres o cuatro veces al año.

–¿Qué lo apasiona de su trabajo?

–Todo lo que descubrimos allí. Amarna fue una ciudad muy importante en su tiempo y su estudio nos permite conocer cómo se vivía hace 3.500 años. Con las excavaciones entendimos bastante acerca de la dinámica de aquella sociedad, y cada vez que avanzamos sabemos más. Además de objetos, hemos encontrado gran cantidad de huesos humanos en pleno desierto. Los estudiamos y revelaron vidas cortas y de excesivo trabajo, seguramente cargando pesadísimas piedras para construir los templos. Llevaban bloques de piedra caliza de medio metro de largo.

–Su profesión, quizás por influencia del cine, está envuelta en un aura de romanticismo. ¿Es una mirada acertada?

–Hay mucho de rutinario también. La labor debe ser muy metódica. Cuando la excavación termina es donde comienza el verdadero trabajo. Tenés toda esa cantidad de objetos, y lo que se espera de vos es que escribas un largo y detallado reporte de todo lo que hiciste. Pero lo disfruto.

–¿Por qué Nefertiti se convirtió en una figura tan popular en nuestra cultura?

–Porque su imagen se repite muchísimo, aparece en todos lados. Cuán importante realmente fue en la cuestión puramente política, nunca lo sabremos. ¿Era una figura decorativa o tenía real autoridad? Se dice que ella tomó el lugar del faraón muerto, pero no hay evidencia certera.

HISTORIAS FASCINANTES

Amarna captura la imaginación del mundo desde 1892, cuando se llevó a cabo la primera excavación en ese histórico lugar. Ubicada a la vera del Nilo, a casi 600 kilómetros de El Cairo, la ciudad fue fundada por el faraón Akhenatón (que adoraba a un solo dios, el Sol). Su brillo duró poco. Cuando en 1336 AC murió Akhenatón (esposo de Nefertiti), la metrópolis no tardó en decaer, hasta su desaparición bajo las arenas desérticas. En 1936, cuando la Segunda Guerra Mundial empezaba a insinuarse, hubo un freno en los trabajos arqueológicos. Hasta que Kemp los reactivó con más fuerza que nunca en 1977. Su legado es celebrado a nivel internacional y en su país natal recibió el título de Comendador de la Orden del Imperio Británico.

–Como observador de la evolución del hombre a lo largo de los siglos, ¿es optimista respecto del futuro de la humanidad?

–Para ser sincero, no tengo mucha confianza. Los nacionalismos, los fanatismos religiosos, dividen a la gente. Crean conflictos. Pasa con el Brexit. La Unión Europea es un gran antídoto contra los nacionalismos y, justamente, fue creada para fomentar la cooperación entre los países. Y ahora Gran Bretaña la abandona…

–De todos modos, su hogar prácticamente es Egipto.

–Son muchos años allí. Y me sigue apasionando como la primera vez.

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