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Nadie amaba a los animales como lo hacían los antiguos egipcios. No sólo incorporaron animales a sus panteones, sino que también los honraron como dioses criando a los animales, y luego sacrificándolos y momificándolos. No hay que mirar más allá de la compleja relación de los egipcios con los cocodrilos del Nilo. Después de todo, ambos adoraban al dios cocodrilo Sobek y criaban y momificaban toneladas de crías de cocodrilo.

Sobek y las deidades reptiles asociadas tenían su sede en el Fayum, un oasis situado en el Alto Egipto; su popularidad alcanzó su punto máximo en el período grecorromano (332 a.C.-395 d.C.). Según el investigador Michal Molcho, un cementerio de cocodrilos en el Faiyum, especialmente en la ciudad de Tebtunis, contenía miles de momias. La gran escala sugiere que “los jóvenes reptiles podrían haber sido criados con fines comerciales” allí.

Las fuentes principales griegas y romanas, como Herodoto y Estrabón, ponen gran énfasis en el cuidado que los egipcios le daban a sus cocodrilos. Molcho plantea que el gran número de momias de cocodrilo significaba que la gente tendría que capturarlas o criarlas por miles; la cría podría haber sido más fácil después de varias generaciones de dominar a los animales, en lugar de atrapar docenas de reptiles o robar huevos.

La evidencia documentada de los cocodrilos es escasa, pero la información sobre los programas de cría de otros animales sagrados es abundante. Como sugiere Molcho, los estudiosos pueden extrapolar este conocimiento para entender más sobre lo que pasó en el Fayum. La existencia de pruebas del culto al ibis (sagrado para Thoth) y del culto al halcón (sagrado para Horus) indican cargos profesionales para los “asistentes” de las aves. Estos animales sagrados y sus descendientes incluso tenían sus propios guardas, así como sus propias zonas de alimentación, arrendadas por los santuarios para el uso exclusivo de las aves. Los templos de Sobek poseían bastante tierra por derecho propio, así que es probable que se reservara alguna para que los cocodrilos devoraran las golosinas a su antojo.

Molcho señala un fascinante descubrimiento en la ciudad de Narmouthis en Fayum. Allí, los arqueólogos han señalado dos edificios como “una guardería y criadero de cocodrilos”, sugiriendo que existía un programa de cría institucional en al menos un pueblo. Se descubrieron cerca de noventa huevos de cocodrilo, enterrados en profundos agujeros, para ser incubados. Una vez incubados, los cocodrilos bebé vivían en estanques poco profundos antes de ser “sacrificados, momificados y luego vendidos a los adoradores como dedicatorias votivas”.

Fuente original: https://daily.jstor.org/crocodiles-in-ancient-egypt/