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En lo que puede ser un predecesor de los mensajes de cólera, los habitantes alfabetizados del antiguo Egipto expresaban regularmente la frustración, la confusión y la ira en las cartas. La egiptóloga Deborah Sweeney examina las cartas de Deir el-Medina, un pueblo formado por artesanos que trabajan en tumbas faraónicas. Descubre que tres personas en particular escribieron mensajes angustiosos y emotivos a amigos o familiares.

Se han encontrado extensos registros escritos en Deir el-Medina, pero Sweeney se centra en tres piezas de correspondencia: el acertadamente titulado papiro Deir el Medina IV, V y VI. En cada uno, el autor de la carta se queja de que el destinatario ha fallado como amigo; IV detalla un destinatario que no ha mantenido el contacto (¿le suena familiar?), mientras que V y VI discuten sobre el destinatario que no ha cumplido su parte del trato. Amigos fantasmas e ignorar los favores pactados actuaron como violaciones de las “obligaciones sociales” de la amistad. Todavía ocurre.

En IV, un escriba llamado Nakhtsobk escribe al “miembro de la tripulación Amennakhte”. Después de saludar a su viejo amigo y desearle lo mejor, Nakhtsobk dice con toda claridad: “¿Qué ofensa he hecho contra ti? ¿No soy tu viejo compañero de comida?”

Nakhtsobk no entiende lo que ha hecho mal para que Amennakhte lo ignore y, de hecho, intente que le prohíban la entrada a todo el pueblo. ¡Nakhtsobk no entiende lo que significa ser un buen amigo! ¿Qué pudo haber causado que Ammenakhte no sólo descartara su antiguo vínculo sino que intentara activamente mantener a Nakhtsobk fuera de su pueblo? Nunca lo sabremos, pero una acción tan dura, para cortar una amistad, es demasiado intemporal.

El escritor anónimo de Papiro V pregunta sin rodeos: “¿Qué te pasa?” El escritor se queja de que nunca ha sido capaz de entender el comportamiento del destinatario. El destinatario, después de todo, le dijo que enviaría el objeto… ¿por qué no lo hizo? El escritor presupone que “los amigos se preocupan por los demás, se ayudan y cumplen con sus peticiones”, señala Sweeney, un contrato social que el destinatario ha violado.

El escritor anónimo de Papiro VI, que Sweeney afirma que es diferente del de Papiro V, también pide un ungüento. El escritor le dice al destinatario que una mujer -probablemente alguien relacionado o asociado con el destinatario- ha huido a Deir el-Medina y él la ha acogido. Le pide a la destinataria que le proporcione raciones – de ungüentos en este caso- para ayudar a su nueva huésped; dice que la destinataria no ha cuidado bien de la mujer en el pasado y le advierte que debe mejorar en el futuro. Finalmente, el escritor se queja de que siempre es él quien invierte tiempo y escribe a la destinataria, pero nunca al revés.

Fuente original: https://daily.jstor.org/how-to-fight-with-friends-in-ancient-egypt/