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El pleno municipal ha aprobado este martes a propuesta del PSOE abrir un concurso de ideas a partir de 2021 para cubrir el Templo de Debod. La proposición firmada por PP, PSOE, Más Madrid y Ciudadanos ha sido respaldada por unanimidad (también con los votos de Vox) y se desbloquea una situación de parálisis burocrática de dos años y de incumplimiento legal de más de cuatro décadas. El templo debía haber estado cubierto desde el día en que se inauguró, el 18 de julio de 1972. De esta manera, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, asume la urgencia y acepta un trámite que licitará la obra de la nueva estructura en esta legislatura para construirla en la siguiente. La idea del futuro museo saldrá del informe técnico sobre el estado de conservación que elabora un grupo de trabajo, convocado en 2018 por el ejecutivo de Manuela Carmena.

Hace una semana Luis Lafuente, director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, informó a EL PAÍS de que durante los cuatro años de este mandato se dedicarían a analizar y conocer cómo se encuentra el templo. “Y la siguiente legislatura lo cubriremos” , aseguró. Los plazos se han visto acelerados por las críticas de Jaled El-Enany, ministro de Antigüedades y Turismo de Egipto, y la presión en la Cámara del grupo socialista, que ha reclamado una intervención de urgencia una vez se conozcan los resultados del estudio de conservación.

El texto firmado por los tres partidos municipales demanda la implicación del Ministerio de Cultura, con la participación del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), “una vez sean adoptadas las medidas urgentes y realizado el diagnóstico completo del estado de conservación del templo”. El Ayuntamiento deberá redactar un Plan Director para el templo y entonces iniciará los trámites necesarios para la convocatoria del concurso de ideas que permitirá cubrir el templo de Debod, “con la solución más apropiada según los informes emitidos al respecto”. Para Mar Espinar, concejala del grupo municipal socialista de Madrid y portavoz, la aprobación es importante porque están los tres grupos implicados en la conservación del monumento. “No se parará un proceso iniciado por el equipo de gobierno anterior y haremos un frente común para favorecer el templo”, sostiene.

Un templo sin protección

El edificio,  que se construyó hace más de 2.200 años, entre Asuán y la primera catarata al sur, lleva casi medio siglo expuesto a condiciones climáticas inexistentes en su localización original y esto afecta a su integridad. Por eso la Unesco determinó en 1959, como condición para asumir el regalo de Egipto, que la donación sucedería si se garantizaba la conservación y seguridad. De los otros templos regalados, Dendur, Taffa, Ellesiya y el portal del templo de Kalabsha, solo el situado en Madrid no está cubierto. España pidió una moratoria porque no tenía las condiciones financieras para afrontar el proyecto, un plazo provisional que se ha prolongado más de cuatro décadas.

Entre las amenazas que señalan los especialistas se encuentran los cambios climáticos drásticos, los inviernos fríos y húmedos y en ocasiones con heladas, la exposición a la polución constante y los vientos que afectan a las paredes, las inscripciones, los relieves y su estructura. Y el vandalismo. La piedra arenisca original es muy débil a estas alteraciones y los arquitectos egipcios no usaban argamasa como sistema de unión de los bloques. Los relieves egipcios son delicados y muy sofisticados, sensibles a los cambios. La expresividad de los de los muros del templo está amenazada por una humedad sin regular en el interior del templo.

“Sin duda alguna, la mejor manera de evitar estos peligros para la piedra, la estructura y el monumento sería cubriéndolo o transfiriéndolo al interior de un edificio mayor”, sostiene el egiptólogo Antonio J. Morales. Es una “decisión positiva y necesaria”, afirma para señalar el riesgo real de que el templo sufra “cambios irreversibles”. Además, indica que todos los problemas a los que se enfrenta el monumento por su falta de protección “podrían resolverse si el templo contase con unas condiciones equilibradas, una climatización adecuada y un uso inteligente de un espacio que puede ser un excelente medio de educación, respeto y disfrute de la ciudad de Madrid”. “Los regalos son para cuidarlos y, en el caso de un monumento procedente del Antiguo Egipto, más cuidadosos deberíamos ser”, añade. Morales reclama una evaluación de la situación y de las soluciones para proteger con urgencia el edificio. No se atreve a proponer una solución, pero pide una conciencia que ponga en valor el prestigio, la relevancia y el significado del gran regalo y que este sea correspondido con “esmero, financiación y dedicación”.

El futuro museo de Debod será esencial para preservar, restaurar y divulgar la historia, la ciencia, los conocimientos y las creencias de aquella civilización en la que el faraón y los dioses proveían al país de paz, amor, abundancia y equilibrio político y cósmico.

Fuente original: https://elpais.com/cultura/2020/02/25/actualidad/1582627586_165709.html