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Las autoridades egipcias anunciaron el pasado sábado (16.01.2020) que una misión encabezada por Zahi Hawass, en cooperación con el Ministerio de Antigüedades y la Biblioteca de Alejandría, había realizado un importante descubrimiento que podría hacer reescribir la historia de Saqqara durante el Nuevo Reino, además de confirmar la importancia del culto al rey Teti (primer rey de la dinastía VI) mucho después de su muerte concretamente en la dinastía XIX Dinastía (Nuevo Reino).

Junto a la pirámide de Teti, se ha encontrado el templo funerario de una de sus principales reinas, su hija Nearit. Según señala Hawass esta sería la primera evidencia de un matrimonio celebrado entre un padre y una hija en el Reino Antiguo https://www.youtube.com/watch?v=0FEDQrxexzw). Parte del templo había sido sacado parcialmente a la luz en años anteriores, aunque su presentación ha tenido lugar ahora. En el lado sureste del templo  se encontraron tres almacenes de ladrillo crudo en el lado sureste en los que se guardaban las provisiones del templo, las ofrendas y las herramientas que se usaron en la construcción de la tumba de la reina.

La excavación ha logrado saber que, alrededor de la pirámide de este rey, se enterraron mucho tiempo después, algunos personajes importantes que vivieron durante el Reino Nuevo y, especialmente a partir de la dinastía XIX, cuando Teti recibió un culto especialmente arraigado.

Entre los descubrimientos más importantes de la misión en el lugar, caben destacar 52 pozos funerarios en los que se han encontrado 50 ataúdes antropoides de madera (algunos medios hablan de cientos) en buen estado de conservación junto a máscaras funerarias, datados del Reino Nuevo [NOTA AEDE:  por las fotos presentadas algunos de estos ataúdes se ajustan más al Tercer Período Intermedio en adelante], siendo la primera vez que se descubren ataúdes (no tumbas, que ya conocíamos) de ese periodo en la necrópolis de Saqqara. Los pozos excavados hasta ahora tienen una profundidad de 10-12 metros.

Gracias a este descubrimiento se ha podido confirmar la existencia de talleres donde se producían estos ataúdes y donde fueron comprados por los habitantes del antiguo Egipto, así como otros talleres de momificación.

Estos ataúdes antropoides de madera, están decorados con escenas donde se aprecian a los dioses.

Dentro de los pozos había una gran cantidad de piezas arqueológicas y un buen número de estatuas de deidades, entre ellas del dios Osiris y Ptah-Sokar-Osiris, además de un descubrimiento excepcional, un papiro de un personaje llamado Pu-Ja-ef, un documento de cuatro metros de largo y un metro de ancho escrito con tinta negra y roja, donde se reprodujo el capítulo 17 del Libro de la salida al Día (mal llamado Libro de los Muertos). Servía para ayudar al difunto a superar su viaje a través del Más Allá. El papiro está fragmentado, aunque los trozos que se conservan muestran una escritura firme y de buena calidad.  El nombre de su propietario también se encontró en cuatro de los ventiún ushebtiu que estaban en el interior de una caja de madera en forma de capilla, en cuya tapa estaba la talla del dios Anubis, actuando de protector y en un ataúd de madera antropoide.  En los lados, del cuerpo de la caja se pitaron las figuras de Isis y Neftis.

La misión halló también un lujoso pozo de ladrillo de barro cocido del Reino nuevo, que tiene una profundidad de 24 metros bajo el nivel del suelo, sin que se haya podido llegar aún a la cámara funeraria. El patio abierto donde se encuentra excavado fue pavimentado con losas de piedra caliza bien pulidas y brillantes. Zahi Hawass y su equipo creen que este pozo no fue saqueado en la antigüedad.

Llama la atención un tablero en forma de “T” para un juego llamado de las veinte casillas, aunque en este caso está formado por una sección horizontal con 32 casillas y una vertical con 3 . En la parte trasera del tablero se talló otro juego, el Senet, con 30 casillas, de forma que en una misma pieza había dos juegos que tenían un sentido ritual. Sobre la superficie se grabaron varios registros con textos en escritura jeroglífica donde puede leerse el nombre de su propietario.

En otro de los pozos se halló una estela bien conservada de piedra caliza que pertenece a un hombre llamado Ja-Ptah, Supervisor del Carro Militar del Rey, y a su esposa Mut-em-muia, ambos nobles destacados durante la dinastía XIX. Bajo una doble figura del dios Anubis, se ve al difunto en un gesto de adoración frente al dios Osiris sentado en su trono bajo en el interior de una capilla y ante una mesa de ofrendas donde Ja-Ptah y Mut-em-muia depositan los alimentos sólidos y líquidos que entregan al dios. Detrás se ve Mut-em-muia con un ramo en la mano y después una de sus hijas. En el registro inferior Volvemos a ver a la pareja cada uno perfumado con un cono de incienso colocado sobre sus cabezas. Bajo la silla de la mujer está una de sus hijas, y ante la pareja dos registros con sus 6 hijos; en el superior las mujeres y en el inferior los hombres. Una de las hijas (la que está en el centro) recibe el nombre de Nefertari, en honor a la esposa de Ramsés II y el primero de los hijos, el más próximo a la pareja, se llama Ja-em-uaset, en homenaje a uno de los hijos de este mismo rey.

Entre los objetos hallados en este lugar se encuentran modelos de barcos, numerosas estatuillas de madera, fayenza y piedra y artículos de tocador: espejos, botes de Khol con aplicador y una preciosa cajita de cosméticos con tapa en forma de oca; las alas son articuladas para poder acceder a su interior.

Pero lo más destacable es un conjunto de estatuillas del dios Ptah-Sokar-Osiris, una magnífica hacha de bronce que indica que su propietario fue uno de los líderes del ejército durante el Nuevo Reino y mucha cerámica, entre la que está una clase específica que nos proporciona pruebas sobre las relaciones comerciales que tuvo Egipto con Creta, Siria, Palestina.

El Dr. Sahar Selim, profesor de radiología en Qasr al-Aini, realizó estudios sobre momias utilizando rayos X, y determinó las causas de la muerte y la edad del individuo al morir, así como el estudio de una momia de un niño pequeño. La misión estudió la momia de una mujer y determinó que sufría una enfermedad crónica conocida como “fiebre mediterránea” o “peste porcina”, una enfermedad que proviene del contacto directo con los animales y que provoca un absceso en el hígado.

Fuente original: Servicio de Antigüedades: https://www.facebook.com/moantiquities

https://www.facebook.com/Dr-Zahi-Hawass-112384738789408

Excelentes fotos en: https://www.clarin.com/mundo/egipto-fotos-templo-funerario-cientos-sarcofagos-3000-anos-antiguedad-papiro-textos-libro-muerto-descubrimientos-necropolis-saqqara_5_0uDr4_UY4.html

*Esta misión presentó el pasado mes de noviembre el descubrimiento de más de 100 ataúdes intactos de la dinastía XXVI, máscaras funerarias, estatuillas, etc.