Reabre al público la pirámide de Kefrén, cerrada durante dos años

Parece la pirámide más alta de las tres que se erigen en la famosa meseta de Guiza, incluso se la llegó a llamar en algún periodo histórico ‘la gran pirámide’, pero en realidad su altura original es tres metros inferior a la de su padre Keops. El imponente monumento funerario del faraón Kefrén, de 143 metros de altura, situado en el punto más elevado de la meseta y de ahí el efecto óptico que produce, reabre desde hoy al público después de casi dos años de cierre.

“La pirámide de Kefrén fue cerrada y el proceso de mantenimiento y restauración empezó hace un año”, ha explicado Ashraf Mohi, director general de la explanada de Guiza antes de añadir que “en los últimos dos meses se han intensificado los trabajos” para reabrir a los visitantes el monumento.

En contrapartida, la menor de las tres pirámides, la del faraón Micerinos, se ha dejado de visitar también desde hoy para llevar a cabo el mismo proceso de mantenimiento y restauración que durará, según se estima, casi un año.

“Seguimos un sistema de rotación para las pirámides y las tumbas” de Guiza, ya que “se cierra una para la restauración, mientras que se dejan las demás abiertas al público”, aseveró Mohi.

En la pirámide de Kefrén se ha aplicado un sistema de limpieza mecánica y química, según Mohi, al igual que se realizará para Micerinos para el mantenimiento del interior de los monumentos, en los que los visitantes pueden llegar a visitar las cámaras funerarias.

De hecho, la cámara funeraria del faraón es uno de los atractivos de la pirámide de Kefrén. Está tallada en la roca y el techo, a dos aguas, está construido con grandes losas de granito. El que se estima que es el sarcófago del faraón, de granito negro y pegado a la pared, se encuentra todavía en el interior, aunque vacío.

El explorador Belzoni, quien entró por primera vez en siglos en 1818, tuvo la sorpresa de hallar huesos de vaca dentro del sarcófago, que ya no están. Lo que sí perdura todavía es su firma: un enorme grafiti escrito en negro que reza en italiano: ‘Scoperta da G. Belzoni, 2 mar. 1818’.

La pirámide de Kefrén, así como las otras dos de la meseta, forma parte de todo un complejo funerario destinado al culto y al entierro del faraón. A unos metros, junto a la esfinge, se encuentra su templo del valle, donde se hallaron espectaculares estatuas del hijo de Keops, y motivo por el cual, siempre se ha especulado que él fue quien mandó construir la misteriosa esfinge.

El paso del tiempo parece haber sido más benévolo con la pirámide de Kefrén, la única de las tres que todavía mantiene parte de su revestimiento original en la cúspide.

Fuente original: https://www.lavanguardia.com/cultura/20181101/452677484935/reabre-al-publico-piramide-kefren.html

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