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Para los antiguos egipcios era muy importante su aspecto. En muchas tumbas se han encontrado vasijas que aún conservaban aromas de perfumes, pasta para depilarse o instrumentos de cosmética. Una de sus costumbres más curiosas, de hombres y mujeres, era acudir a las fiestas con un cono de sustancias aromáticas sobre la peluca, que con el calor se iba derritiendo e irradiaba un agradable perfume. La verdad es que cuesta pensar que los egipcios mancharan sus costosos trajes de lino con esta sustancia pringosa, pero la realidad es que así los vemos en los relieves y en las pinturas.

Hombres y mujeres en una fiesta con conos aromáticos sobre la cabeza. Tumba de Rejmira. Reino Nuevo. Tebas

Era habitual que tanto hombres como mujeres se afeitasen la cabeza y se colocaran pelucas que trenzaban o rizaban según la moda. Se podían adornar unos tubitos de oro o rosetas, pero incluso se podrían cubrir sus pelucas con placas metálicas que enriquecieran aún más el conjunto. Muchas estaban hechas de pelo natural y al ser un elemento de lujo se guardaban en unas cajas especiales.

Peluca de la princesa Sithathoriunit. Reino Medio. Metropolitan Museum. Tomada de: https://www.metmuseum.org/art/collection/search/545518?&searchField=All&sortBy=Relevance&ft=egyptian+wig&offset=0&rpp=80&pos=7
Peluca y cubrepeluca. Reino Nuevo. Metropolitan Museum. Tomada de: https://www.metmuseum.org/art/collection/search/591131

Los hombres se rasuraban el rostro, hay pocas imágenes de egipcios con bigote o barba y cuando las hay son en momentos puntuales, cuando debió de ponerse de moda.

Sedenmaat con un fino bigote. Reino Antiguo. Museo de El Cairo.

Ambos sexos empleaban cosméticos, por ejemplo el kohl para pintarse los ojos. Se han hallado numerosas paletas en los ajuares funerarios, que utilizaban como soporte para machacar y mezclar la pintura, así como cucharillas para cosméticos, peines, pinzas y cuchillas para depilarse y afeitarse.  Se guardaban en cofres donde se depositaban los delicados botes y frascos que empleaban en su aseo y acicalamiento personal.

Los espejos eran un elemento de lujo. Los hay muy elaborados o más simples, y podían guardarse en un estuche especial. Normalmente eran de bronce muy pulido y tenían el mango de  madera o de metal. Muchos de estos mangos estaban decorados con la cabeza de la diosa Hathor, con la cabeza del dios Bes, con elementos vegetales o con aves.

Espejos. Reino Nuevo. Museo Roemer y Pelizaeus. Hildeshein.
Frasco para el khol con su aplicador. Ajuar de Ja y Merit. Reino Nuevo. Museo Egizcio. Turín Cucharillas cosméticas. Reino Nuevo. British Museum

Era necesario mantener el pelo y las pelucas limpias y peinadas para que no se estropeasen. Los peines tenían unas púas finas y, como veréis abajo, son muy parecidos a los que se utilizan para quitar las liendres (piojos) que usaban vuestras abuelas y que aún se venden en las tiendas.

Peines del ajuar de Ja y Merit. Reino Nuevo. Museo Egizio. Turín.

Como era preferible eliminar el pelo para que en él no se alojaran piojos, tenían cuchillas con las que se afeitaban hombres y mujeres y también pinzas con las que podían depilarse.

Cuchilla de afeitar y pinzas de depilar. Museo Arqueológico Nacional. Madrid

Unos se ayudaban a otros para cortarse el pelo, aunque también había peluqueros más experimentados que se ofrecían a hacerlo. En la imagen de abajo tenéis a uno de ellos.

Un peluquero corta el pelo, mientras los demás esperan. Tumba de Userhat. Reino Nuevo. Tebas

Textos: Elisa Castel y Helena Oliver

Fotografías: Teresa Armijo, Elisa Castel, Miguel Gamero, Antonio Lobo, Helena Oliver, Francisco Pérez Vázquez, Cristina Pino, Rosa Pujol, Jaume Vivó, SoloEgipto.